Salgo de tu coche, posiblemente la última vez que vuelva a montar en él y no es porque yo no quiera, sino porque me cansé. Me cansé de ser yo la que siempre va detrás de ti, de impulsarte a hacer cosas. Prácticamente parecía que te obligaba a quererme, pero estoy harta, sí, harta. Pensaba que con sólo querer era suficiente pero poco a poco me di cuenta de que no y tú tampoco hacías nada para que lo nuestro siguiese adelante. No puedo cargar yo con todo, ¿no? Es que... Me utilizabas a tu antojo, sólo me faltaba ponerme de felpudo para que me pisases... Que a lo mejor no es así, a lo mejor, me querías, pero yo no lo veía de ese modo y estallé. Me besabas y a penas sentía tus labios, me acariciabas con tus manos, siempre frías, pero en los últimos meses lo notaba un poco menos porque también era frío lo que corría por dentro de mí en ese momento... Y te tengo que decir adiós. Porque ya no encuentro nada a lo que aferrarme, y te juro que si hubiera algo me agarraba a un clavo ardiendo, créeme. Hazme ver que estoy equivocada, que hay una mínima posibilidad, dime que me quieres, demuestalo. Dime que quieres besarme, que la razón no le ha ganado al corazón... Y que mueres por volverme a tener en tus brazos. Y me importas, y quiera o no mi felicidad se acaba de marchar. Me pregunto como es posible que alguien te haga tanto daño y a la vez te importe tanto... Como es posible que te haga perder las ganas de sentir lo que pasa en el resto del mundo, de escuchar, de reír...
Aunque sea mía la decisión de acabar con esto, en realidad no quiero... Quiero seguir jugando a creer lo que no es, a ver lo que no hay, pero es que si te miro a los ojos, los míos empiezan a arder y a desprender lágrimas, lágrimas de rabia por... intentar atraparte. Prefiero volver al principio del todo, a poder sentir el cosquilleo de soñar, de no pensar, de hacer las cosas por impulso y que tú me sigas, o que tomes tú alguna vez la iniciativa, no que tenga que estar yo tirando de ti... Es que parece que mantenía una relación con una marioneta. Salvo en algunos casos. En la cama. Ahí te transformabas totalmente. Y aún me pregunto por qué solo ahí. Por qué solo en ese momento me hacías sentir en una nube, de la misma forma que lo hacías en la cama lo podías hacer el resto del tiempo, ¿no?. Sólo te pido que esto sea como el principio, mágico, abstracto, diferente, que la gente se muera de envidia porque nos queremos más que ninguno, ¿es tanto pedir? Los dos sabemos que los últimos meses elegimos el camino fácil, el de aparentar y parecía que funcionaba, aunque mal...
Y por si fuera poco, nuestras fotos en mi casa me hacen recordar, y no quiero, joder. Es un sí pero no. Quiero tenerte y volver al inicio, pero no quiero porque me cansé. Y no quiero verte porque sé que todo va a seguir igual y que no vas a hacer nada por cambiarlo... se ve que estabas cómodo haciendo el papel de marioneta. Me dejaste salir de tu coche, me dejaste que pronunciase ese adiós y no me perseguiste para decirme que me quedase. Posiblemente si lo hubieras hecho, ahora estaríamos juntos, en tu sofá o en el mío. Pero no quiero seguir recordando, ni recordándote. No sé muy bien lo que quiero y tampoco sé si quiero saberlo porque puede que si lo descubro vuelvas a aparecer tú. Sé que puede sonar egoísta porque quiero que te quedes aquí pero no conmigo... Quiero que me mires, que me digas que estas ahí, que me beses cuando te dé la gana y no cuando te lo diga, que digas que no puedes estar sin mí, que soy la mejor chica con la que has estado... aunque sea mentira. Pero es que tampoco quiero que te acerques, porque desconfío, porque dueles aunque ese dolor me haga sentir viva.