domingo, 23 de junio de 2013

Olvidame, pero quédate conmigo.


Salgo de tu coche, posiblemente la última vez que vuelva a montar en él y no es porque yo no quiera, sino porque me cansé. Me cansé de ser yo la que siempre va detrás de ti, de impulsarte a hacer cosas. Prácticamente parecía que te obligaba a quererme, pero estoy harta, sí, harta. Pensaba que con sólo querer era suficiente pero poco a poco me di cuenta de que no y tú tampoco hacías nada para que lo nuestro siguiese adelante. No puedo cargar yo con todo, ¿no? Es que... Me utilizabas a tu antojo, sólo me faltaba ponerme de felpudo para que me pisases... Que a lo mejor no es así, a lo mejor, me querías, pero yo no lo veía de ese modo y estallé. Me besabas y a penas sentía tus labios, me acariciabas con tus manos, siempre frías, pero en los últimos meses lo notaba un poco menos porque también era frío lo que corría por dentro de mí en ese momento... Y te tengo que decir adiós. Porque ya no encuentro nada a lo que aferrarme, y te juro que si hubiera algo me agarraba a un clavo ardiendo, créeme. Hazme ver que estoy equivocada, que hay una mínima posibilidad, dime que me quieres, demuestalo. Dime que quieres besarme, que la razón no le ha ganado al corazón... Y que mueres por volverme a tener en tus brazos. Y me importas, y quiera o no mi felicidad se acaba de marchar. Me pregunto como es posible que alguien te haga tanto daño y a la vez te importe tanto... Como es posible que te haga perder las ganas de sentir lo que pasa en el resto del mundo, de escuchar, de reír...

Aunque sea mía la decisión de acabar con esto, en realidad no quiero... Quiero seguir jugando a creer lo que no es, a ver lo que no hay, pero es que si te miro a los ojos, los míos empiezan a arder y a desprender lágrimas, lágrimas de rabia por... intentar atraparte. Prefiero volver al principio del todo, a poder sentir el cosquilleo de soñar, de no pensar, de hacer las cosas por impulso y que tú me sigas, o que tomes tú alguna vez la iniciativa, no que tenga que estar yo tirando de ti... Es que parece que mantenía una relación con una marioneta. Salvo en algunos casos. En la cama. Ahí te transformabas totalmente. Y aún me pregunto por qué solo ahí. Por qué solo en ese momento me hacías sentir en una nube, de la misma forma que lo hacías en la cama lo podías hacer el resto del tiempo, ¿no?. Sólo te pido que esto sea como el principio, mágico, abstracto, diferente, que la gente se muera de envidia porque nos queremos más que ninguno, ¿es tanto pedir? Los dos sabemos que los últimos meses elegimos el camino fácil, el de aparentar y parecía que funcionaba, aunque mal...

Y por si fuera poco, nuestras fotos en mi casa me hacen recordar, y no quiero, joder. Es un sí pero no. Quiero tenerte y volver al inicio, pero no quiero porque me cansé. Y no quiero verte porque sé que todo va a seguir igual y que no vas a hacer nada por cambiarlo... se ve que estabas cómodo haciendo el papel de marioneta. Me dejaste salir de tu coche, me dejaste que pronunciase ese adiós y no me perseguiste para decirme que me quedase. Posiblemente si lo hubieras hecho, ahora estaríamos juntos, en tu sofá o en el mío. Pero no quiero seguir recordando, ni recordándote. No sé muy bien lo que quiero y tampoco sé si quiero saberlo porque puede que si lo descubro vuelvas a aparecer tú. Sé que puede sonar egoísta porque quiero que te quedes aquí pero no conmigo... Quiero que me mires, que me digas que estas ahí, que me beses cuando te dé la gana y no cuando te lo diga, que digas que no puedes estar sin mí, que soy la mejor chica con la que has estado... aunque sea mentira. Pero es que tampoco quiero que te acerques, porque desconfío, porque dueles aunque ese dolor me haga sentir viva.

jueves, 20 de junio de 2013

Prólogo: ¿Te acuerdas cuando me decías te quiero? Mentías.

Aparco en frente de tu portal. Silencio incomodo. Nunca creí que iba a llegar este momento, pensé que siempre serías mía. Se ve que no, que ya es hora de decir ‘adiós’ y de poner fin a esto.
-Adiós.- Y lo pronuncias, pronuncias esa palabra que nunca quise escucharte decir. Adiós. No hay palabra más triste… Se me forma un nudo en la garganta y no consigo responderte. Ya no tendremos más despertares juntos, ni risas, ni simples miradas… Ya está. Se acabó.- Te marchas del coche, así, sin más. Con paso firme, y yo arranco enseguida, si me quedo un segundo más allí te gritaría para que volvieras a mi lado.

Llego a mi casa, cansado, triste y apagado. Me dejo caer en el sofá, enciendo la tele para que haya un poco de ruido en la casa y así evadir mis pensamientos. Pero no lo consigo. Te necesito, joder, entiende que te necesito…Y, perdóname si sólo quiero estar contigo, si cada vez que te veo me tiembla el cuerpo y no consigo más que dedicarte un seco ‘hola’. Puede que tú pienses que no estamos hechos para escribir una historia, pero entiende que se me va a hacer raro mirar hacia el otro lado de la cama y ver que no estás y que posiblemente nunca más estarás. Soy un idiota que creyó en el amor, y sí, todo parece muy bonito al principio, ilusiones, sueños y esperar durar mucho tiempo. Pero eso poco a poco se transforma en polvo, y para polvos los que echábamos sin saber que nos estábamos convirtiendo en lo mismo que estábamos haciendo.  Y ahora cuando no estás es cuando recuerdo todos los momentos que vivimos meses atrás, hacíamos de los bancos del parque el mejor lugar para pasar la tarde, o la mañana, o lo que fuera. Esos domingos aburridos que conseguíamos que fueran un sábado más. Tus hoyuelos en la parte baja de tu espalda que me volvían loco. Esa cámara de fotos que nos vio besarnos. Tus cosquillas, como olvidarlas y sobre todo esa risa, esas carcajadas que me daban la vida… No sé si debo seguir recordando o mirar al frente. Intentar olvidar y vivir el futuro. Llamo al teléfono de tu casa, ese que me sé de memoria, no me contesta nadie, debí suponerlo. Decido dejarte un mensaje: - Te echaré de menos. Por primera vez me pregunto si tengo algún motivo para seguir viviendo. No encuentro la respuesta, las respuestas no siempre llegan cuando uno lo necesita, muchas veces ocurre que quedarse esperando es la única respuesta posible. Aún recuerdo cuando decías que te quedarías para siempre. Y que ingenuo fui al creerlo... Aunque prefiero que me lo sigas diciendo, aunque sea mentira y que yo me lo siga creyendo. Pero a quien voy a engañar... Los dos sabemos que esto no tenía futuro... Supongo que extrañabas el no poder temblar de emoción a mi lado, no sentir el calor de mi cuerpo cuando te daba un abrazo. Yo te juro que lo intentaba que te abrazaba lo mas fuerte que podía para que me sintieses, para que te dieras cuenta de que estaba ahí, a tu lado... Por lo que veo no te diste cuenta... 

Sólo quiero que vuelvas a mi lado, que esto aún no se ha acabado. Déjame disfrutarte un poco más... No desaparezcas como si nada. Si de verdad esto me está pasando a mí, hoy no quiero ser yo...