-Adiós.- Y lo pronuncias, pronuncias esa palabra que
nunca quise escucharte decir. Adiós. No hay palabra más triste… Se me forma un
nudo en la garganta y no consigo responderte. Ya no tendremos más despertares
juntos, ni risas, ni simples miradas… Ya está. Se acabó.- Te marchas del coche,
así, sin más. Con paso firme, y yo arranco enseguida, si me quedo un segundo
más allí te gritaría para que volvieras a mi lado.
Llego a mi casa, cansado, triste y apagado. Me dejo
caer en el sofá, enciendo la tele para que haya un poco de ruido en la casa y
así evadir mis pensamientos. Pero no lo consigo. Te necesito, joder, entiende
que te necesito…Y, perdóname si sólo quiero estar contigo, si cada vez que te
veo me tiembla el cuerpo y no consigo más que dedicarte un seco ‘hola’. Puede
que tú pienses que no estamos hechos para escribir una historia, pero entiende
que se me va a hacer raro mirar hacia el otro lado de la cama y ver que no
estás y que posiblemente nunca más estarás. Soy un idiota que creyó en el amor,
y sí, todo parece muy bonito al principio, ilusiones, sueños y esperar durar
mucho tiempo. Pero eso poco a poco se transforma en polvo, y para polvos los
que echábamos sin saber que nos estábamos convirtiendo en lo mismo que
estábamos haciendo. Y ahora cuando no
estás es cuando recuerdo todos los momentos que vivimos meses atrás, hacíamos
de los bancos del parque el mejor lugar para pasar la tarde, o la mañana, o lo
que fuera. Esos domingos aburridos que conseguíamos que fueran un sábado más.
Tus hoyuelos en la parte baja de tu espalda que me volvían loco. Esa cámara de
fotos que nos vio besarnos. Tus cosquillas, como olvidarlas y sobre todo esa
risa, esas carcajadas que me daban la vida… No sé si debo seguir recordando o
mirar al frente. Intentar olvidar y vivir el futuro. Llamo al teléfono de tu
casa, ese que me sé de memoria, no me contesta nadie, debí suponerlo. Decido
dejarte un mensaje: - Te echaré de menos. Por primera vez me pregunto si tengo algún motivo para seguir viviendo. No encuentro la respuesta, las respuestas no siempre llegan cuando uno lo necesita, muchas veces ocurre que quedarse esperando es la única respuesta posible. Aún recuerdo cuando decías que te quedarías para siempre. Y que ingenuo fui al creerlo... Aunque prefiero que me lo sigas diciendo, aunque sea mentira y que yo me lo siga creyendo. Pero a quien voy a engañar... Los dos sabemos que esto no tenía futuro... Supongo que extrañabas el no poder temblar de emoción a mi lado, no sentir el calor de mi cuerpo cuando te daba un abrazo. Yo te juro que lo intentaba que te abrazaba lo mas fuerte que podía para que me sintieses, para que te dieras cuenta de que estaba ahí, a tu lado... Por lo que veo no te diste cuenta...
Sólo quiero que vuelvas a mi lado, que esto aún no se ha acabado. Déjame disfrutarte un poco más... No desaparezcas como si nada. Si de verdad esto me está pasando a mí, hoy no quiero ser yo...
Sólo quiero que vuelvas a mi lado, que esto aún no se ha acabado. Déjame disfrutarte un poco más... No desaparezcas como si nada. Si de verdad esto me está pasando a mí, hoy no quiero ser yo...
Tia...que congoj de capítulo...que pasada, que bonito...que me he emocionado y todo, con la canción puff... no dejes esta historia pkr Dio, enganchada desde YA.
ResponderEliminarBuah Lucía tía...... es precioso en serio, triste, pero precioso :') Lo has narrado genial, me encanta amija, me encanta, así que ya sabes siguiente prontitoooooo que ahora tenemos tiempo!
ResponderEliminarJoder, qué preciosidad de capítulo. Qué bien escrito y como describe la situación y lo que siente... No hay mejor forma de empezar una historia.
ResponderEliminarNecesito más, Lucía, es genial.
Enhorabuena.